05/02/2026/Victor Gomez, El Crepuscular/EFE/ AFP/Reuters/Bloomberg/Infobae
En un giro que redefine el tablero geopolítico de 2026, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha sacudido los mercados internacionales, afirmando que la nueva alianza estratégica entre Washington y el gobierno de transición en Caracas, coloca bajo su esfera de influencia el «68% del petróleo del mundo».
La declaración, realizada durante una cumbre energética en la Casa Blanca tras la aprobación de la Reforma a la Ley de Hidrocarburos en Venezuela, marca el inicio de una era de «cooperación forzada» que busca desplazar definitivamente la influencia de la OPEP+ y los intereses euroasiáticos en el hemisferio occidental.
Si bien las reservas probadas conjuntas de EE. UU. (83.7 mil millones de barriles) y Venezuela (303 mil millones de barriles) suman técnicamente cerca del 22% de las reservas mundiales oficiales, la narrativa de Trump del «68%» apunta a una visión mucho más amplia.
Durante el encuentro, al que asistieron directivos de Chevron, ExxonMobil y ConocoPhillips, el presidente Trump, garantizó «seguridad jurídica y física total para las inversiones que superen los 100 mil millones de dólares necesarios para recuperar la infraestructura venezolana».
«Estamos enviando una señal clara, el petróleo de este hemisferio servirá para bajar los precios de la gasolina a 50 dólares el barril y para reconstruir a Venezuela bajo un modelo de libertad», sentenció Trump ante los medios.
Este anuncio coincide con el desembolso de los primeros 500 millones de dólares en ingresos petroleros protegidos que han sido transferidos a cuentas supervisadas en Caracas para ayuda humanitaria y servicios básicos. La Casa Blanca ha confirmado que el objetivo final es que Venezuela recupere una producción de 3 millones de barriles diarios para finales de 2027, una meta que los analistas califican de ambiciosa pero posible bajo el nuevo marco legal de apertura total al capital privado.
Con el respaldo de Washington, Venezuela ha comenzado a ofrecer su crudo a socios estratégicos como India, alejándolos de la órbita de suministros de Irán y Rusia, consolidando así el bloque energético americano como el eje rector de la economía global en este 2026.





















































Deja una respuesta