Últimos avances al final de la inmortalidad del cáncer

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12/02/2026/Victor Gomez, El Crepuscular/

Durante décadas, la palabra «cura» fue un tabú en las salas de oncología. Se hablaba de remisión, de control o de cronificar. Sin embargo, en el primer trimestre de 2026, el paradigma ha saltado por los aires. Una serie de hallazgos disruptivos, liderados por mentes brillantes de España y México, han puesto al cáncer contra las cuerdas, revelando que la victoria no vendrá de un fármaco milagroso, sino de una arquitectura de precisión genética.

El «Caballo de Troya» de Mariano Barbacid

En el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) de Madrid, el ambiente es de un optimismo contenido pero eléctrico. El Dr. Mariano Barbacid, quien ya hizo historia en los 80, parece haber descifrado el enigma del adenocarcinoma de páncreas, el «asesino silencioso».

La investigación, que ha madurado este año, se basa en la eliminación selectiva de dianas moleculares. A diferencia de la quimioterapia tradicional que arrasa con todo a su paso, la técnica de Barbacid actúa como un comando de élite. Al atacar simultáneamente los receptores EGFR y c-RAF, el equipo español ha logrado que tumores considerados terminales se disuelvan en modelos experimentales sin que el resto del cuerpo sufra daños.

«No estamos parcheando la enfermedad; estamos desactivando el interruptor que la mantiene viva», afirman fuentes cercanas al laboratorio.

 El «Factor México»: La genética del origen

Mientras España domina la edición de dianas, México ha tomado el liderazgo en la inmunoterapia fotodinámica y la genética poblacional. Investigadores de la UNAM y el IPN, trabajando en conjunto con hospitales españoles, han descubierto que el éxito de la cura reside en el «apellido genético» del paciente.

La Dra. Eva Ramón Gallegos y su equipo han perfeccionado la eliminación del VPH (precursor del cáncer de cuello uterino) con una eficacia del 100% en sus últimos grupos de control. Esta técnica, que utiliza luz para activar fármacos dentro de la célula maligna, se está exportando ahora a laboratorios europeos para ser probada en cáncer de piel y boca.

La Gran Revolución: Vacunas de ARNm en 2026

El reportaje no estaría completo sin el salto tecnológico de las vacunas terapéuticas. Lo que aprendimos con el COVID-19 se ha aplicado al cáncer con una precisión quirúrgica. En 2026, los laboratorios pueden leer el ADN de un tumor y fabricar una vacuna personalizada en menos de dos días. La vacuna no previene el cáncer; entrena a los linfocitos T para que reconozcan las proteínas específicas del tumor de ese paciente en particular.

El Obstáculo: ¿Ciencia para todos o para unos pocos?

La investigación de este reporte revela una brecha crítica. Mientras que la ciencia española y mexicana avanza a pasos agigantados, el acceso a estas terapias de «diseñador» sigue siendo un desafío logístico. Una sola dosis de terapia CAR-T o una vacuna personalizada puede superar los miles de euros/pesos, lo que ha abierto un debate ético en la cumbre de salud de este año.

 

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