18/02/2026/Victor Gomez, El Crepuscular/EL PAÍS/ Infobae/El Informador/Lupicinio International Law Firm/CiberCuba/Agencia NA
Cuba enfrenta esta semana su crisis más profunda en décadas, descrita por observadores internacionales como un «colapso sistémico» tras la implementación de nuevas restricciones energéticas por parte de Estados Unidos. Sin combustible para aviones, con resorts turísticos cerrando sus puertas y apagones que superan las 20 horas diarias, la vida en la isla se ha detenido casi por completo.
La firma de la Orden Ejecutiva 14380 en Washington, a finales de enero que impone aranceles punitivos a cualquier nación que suministre crudo a la isla. Ha cortado las últimas arterias vitales de la economía cubana. Tras la interrupción de los suministros desde Venezuela a inicios de año, el país solo logra cubrir el 40% de su demanda energética básica, priorizando servicios mínimos de salud y defensa.
En un movimiento sin precedentes, el gobierno cubano ha notificado a las aerolíneas internacionales la suspensión total del suministro de combustible para aviones (turbosina) en nueve aeropuertos principales, incluido el Aeropuerto Internacional José Martí.
Gigantes del turismo como Air Canada, WestJet y Rossiya han cancelado sus rutas, imposibilitados de realizar vuelos de retorno sin reabastecimiento.
Otras aerolíneas europeas se ven obligadas a realizar escalas técnicas en terceros países (como República Dominicana o México) para cargar combustible, encareciendo los boletos y reduciendo drásticamente la llegada de divisas.
Crisis humanitaria en las ciudades
Mientras el turismo, el pulmón financiero de la nación, se desinfla, la población civil enfrenta condiciones extremas. El Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU ha alertado sobre un posible «colapso funcional».
Los alimentos se pudren en los campos al no haber diésel para los camiones de distribución. Hospitales operan con plantas eléctricas intermitentes; medicamentos sensibles a la temperatura corren riesgo de pérdida total. La acumulación de desechos en ciudades como La Habana ha alcanzado niveles de alerta sanitaria debido a la falta de camiones de recolección activos.
Reacción internacional
Mientras México y Rusia han intentado enviar cargamentos de ayuda humanitaria (leche en polvo y derivados del petróleo), la presión de los aranceles estadounidenses ha frenado incluso los envíos de aliados tradicionales. «Estamos ante un escenario de asfixia energética total», declaró un portavoz de la ONU en La Habana, instando a una tregua humanitaria para evitar una hambruna urbana.
En las calles, el ambiente es de una tensa calma bajo un «modo de supervivencia» que recuerda los días más oscuros del Periodo Especial, pero con una infraestructura eléctrica mucho más degradada y una desconexión global inminente.





















































Deja una respuesta