03/02/2026/Victor Gomez, El Crepuscular/Z Digital/el colombiano/el país/swi swissinfo
Las recientes declaraciones del presidente Trump sobre la posibilidad de anexar o integrar a Canadá, Groenlandia y Venezuela, como unos de los 50 estados de su país. La Unión han sacudido las cancillerías del hemisferio. Sin embargo, analistas políticos sugieren que, más que un plan de expansión territorial inminente, se trata de una estrategia de «presión máxima» y reafirmación de la Doctrina Monroe en el siglo XXI.
No es la primera vez que Groenlandia está en el radar. Desde un punto de vista militar y de recursos (tierras raras y control del Ártico frente a Rusia y China), la isla tiene un valor incalculable. Aunque Dinamarca ha calificado la idea de «absurda» en el pasado, Trump la ve como una adquisición inmobiliaria estratégica para la seguridad nacional.
Respecto a Canadá, la mención de sumarlo como estado suele surgir en contextos de disputas por aranceles o el control de la frontera. Al sugerir que Canadá podría ser parte de EE. UU., Trump envía un mensaje a Ottawa, «su economía es tan dependiente de la estadounidense que la soberanía canadiense está intrínsecamente ligada a las decisiones de Washington».
La inclusión de Venezuela en este discurso es la más disruptiva. Dado que Venezuela posee las mayores reservas de petróleo del mundo, la retórica de Trump busca enviar una señal clara a los aliados de Caracas (como Rusia y China): Estados Unidos considera a Venezuela dentro de su «esfera de influencia inmediata». Más que una anexión formal, se interpreta como un aviso de que EE. UU. busca el control de los recursos energéticos para estabilizar el mercado interno.
La realidad constitucional Convertir un país o territorio extranjero en un estado de EE. UU. es un proceso legalmente titánico que requiere la aprobación del Congreso estadounidense y, en teoría, el consentimiento de las poblaciones locales. Por ahora, estos comentarios se mantienen en el terreno de la geopolítica de impacto, buscando redefinir cómo el mundo percibe el alcance del poder estadounidense en 2026.






















































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