13/03/2026/Lcdo. Victor Gomez, El Crepuscular/EVTV Miami / Dossier Venezuela/TeleRadio Digital / Notiprensa Digital
13 días de silencio tras la captura que sacudió al deporte nacional
Lo que comenzó como un operativo relámpago de la DGCIM el pasado 28 de febrero en Quinta Crespo, se ha transformado hoy, 13 de marzo de 2026, en uno de los silencios judiciales más prolongados y herméticos del año. A casi dos semanas de que Alexander «Mimou» Vargas fuera retirado esposado de su despacho en el Gimnasio Vertical, el país sigue sin conocer una acusación formal por parte del Ministerio Público.
A diferencia de otros operativos anticorrupción donde la narrativa oficial fluye con rapidez, el caso de Vargas ha entrado en una «zona gris». Ni el fiscal general ni las autoridades del área deportiva han ofrecido declaraciones que esclarezcan el estatus legal del exviceministro y diputado.
Esta ausencia de información ha disparado las interrogantes en la opinión pública
¿Se trata de una auditoría administrativa? Diversas fuentes extraoficiales apuntan a una revisión profunda de la gestión de los «Gimnasios Verticales» y el uso de recursos en la Fundación Movimiento por la Paz y la Vida.
¿Un quiebre político interno? Analistas sugieren que la caída de Vargas podría ser el síntoma de una reconfiguración de fuerzas dentro del tren ejecutivo, afectando a figuras que gozaban de amplia exposición mediática.
El impacto de su ausencia ya se siente en dos tableros clave. En lo deportivo, el club Frontinos del Táchira, perteneciente a la Superliga Profesional de Baloncesto (SPB) y del cual Vargas es presidente, mantiene una tensa normalidad mientras sus integrantes evitan pronunciarse sobre el futuro de la directiva.
En lo político, el proyecto de las «motopiruetas», del cual Mimou fue el principal valedor institucional para su reconocimiento como deporte nacional, ha quedado en una especie de orfandad burocrática. Sin su promotor en la escena pública, la continuidad de este y otros programas de la «Gran Misión Cuadrantes de Paz» genera incertidumbre entre sus beneficiarios.
Para expertos en derechos humanos y derecho penal, el paso de los días sin una audiencia de presentación pública o al menos un reporte de cargos pone en tela de juicio el debido proceso. Mientras tanto, el nombre de Alexander Vargas se suma a la lista de figuras que pasan de la máxima vitrina del poder al aislamiento de las sedes de contrainteligencia militar sin una explicación clara a la ciudadanía.
La pregunta que queda en el aire este 13 de marzo es simple ¿Es la detención de Vargas el fin de una era en la dirigencia deportiva o apenas el inicio de una investigación de mayor alcance que aún no ha mostrado todas sus piezas?























































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