17/03/2025/Víctor Gómez, El Crepuscular/BBC News Mundo/EL IMPARCIAL /La República/Milenio
En un movimiento que ha generado intensos debates, el presidente Donald Trump ha invocado la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798 para enfrentar lo que describió como una «amenaza directa» a la seguridad de los Estados Unidos por parte del Tren de Aragua, una organización criminal de origen venezolano.
El decreto presidencial, emitido este sábado, declara que el Tren de Aragua está «perpetrando, intentando y amenazando con una invasión o incursión predatoria contra el territorio de EE.UU.» Como respuesta, el mandatario ordenó la detención y deportación de ciudadanos venezolanos mayores de 14 años que sean miembros de esta organización y que no posean ciudadanía estadounidense ni residencia permanente legal.
La Ley de Enemigos Extranjeros, promulgada en 1798, es una de las leyes más antiguas de los Estados Unidos. Fue diseñada originalmente para otorgar al presidente la autoridad de detener y deportar a ciudadanos de países con los que EE.UU. estuviera en guerra o que representaran una amenaza para la seguridad nacional. No se había aplicado desde la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, su uso en este contexto ha sido objeto de críticas, ya que históricamente se ha reservado para situaciones de guerra declarada.
Grupos de derechos humanos y expertos legales han expresado su preocupación por la posible violación de derechos fundamentales y la falta de pruebas concretas que vinculen a los deportados con actividades delictivas. Por otro lado, defensores de la medida argumentan que es un paso necesario para proteger la seguridad nacional.
El debate sobre la aplicación de esta ley en tiempos modernos continúa, mientras el país observa de cerca las implicaciones de esta decisión histórica.
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