16/01/2026/Victor Gomez, El Crepuscular/Granma/Prensa Latina/CNN/EFE
En una jornada marcada por el luto nacional y una retórica encendida contra la administración Trump, Cuba despidió a los efectivos que conformaban el anillo de protección táctica en Caracas.
Entre salvas de artillería y un silencio sepulcral que recorrió las calles de la capital, el gobierno cubano rindió homenaje este viernes a los 32 militares que perdieron la vida durante la operación estadounidense «Resolución Absoluta» ejecutada el pasado 3 de enero en territorio venezolano.
Los féretros, cubiertos con la bandera nacional, llegaron al Aeropuerto Internacional José Martí procedentes de un vuelo de coordinación humanitaria. Según fuentes oficiales, los fallecidos formaban parte de una unidad de «asesoría técnica y protección» que se encontraba en las inmediaciones de la residencia presidencial al momento del asalto por parte de fuerzas especiales de los Estados Unidos.
El acto fue presidido por el alto mando de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y familiares de las víctimas. El gobierno cubano ha calificado la operación como un «acto de agresión ilegal» y un «asesinato premeditado» contra personal que, aseguran, cumplía labores de cooperación amparadas por convenios bilaterales previos.
«Nuestros hijos cayeron cumpliendo con su deber internacionalista. La historia recordará este día como una violación flagrante a la soberanía de los pueblos», declaró un portavoz oficial durante el panegírico en la Plaza de la Revolución.
Expertos en defensa señalan que la muerte de estos 32 efectivos confirma que el esquema de seguridad de Nicolás Maduro descansaba en un núcleo de confianza cubano altamente entrenado. La rapidez con la que fueron neutralizados por el comando Delta Force subraya la brecha tecnológica y táctica que definió el desenlace del 3 de enero.























































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