03/02/2026/Victor Gomez, El Crepuscular/Univision/yahoo
En una jornada marcada por un hermetismo inusual y una alta expectativa diplomática, el presidente de Estados Unidos y el mandatario colombiano, Gustavo Petro, finalizaron hoy una reunión de 120 minutos en la Casa Blanca. El encuentro, que superó el tiempo previsto en la agenda oficial, se centró en rediseñar la hoja de ruta de la relación más estratégica de Washington en Sudamérica bajo un nuevo prisma de seguridad y economía.
Fuentes cercanas al encuentro indican que la discusión sobre la lucha antidrogas fue el punto de mayor debate. Mientras la administración estadounidense enfatizó la necesidad de retomar métricas estrictas de erradicación, el presidente Petro defendió su modelo de «Paz Total» y la transición hacia economías lícitas para el campesinado. A pesar de las diferencias, ambos mandatarios habrían acordado fortalecer la inteligencia conjunta para desmantelar las celdas financieras de los carteles transnacionales.
La crisis en el Darién fue el segundo gran eje. Se discutió la implementación de nuevos mecanismos de control fronterizo y cooperación técnica. La Casa Blanca expresó su interés en que Colombia actúe como un «muro de contención» humanitario, ofreciendo a cambio apoyo en infraestructura y tecnología para el monitoreo de flujos migratorios irregulares.
Sorprendentemente, la exportación de energía y el papel de Colombia en la estabilidad del mercado de gas en la región permitieron un tono más conciliador. El anuncio reciente de Venezuela sobre sus exportaciones de gas licuado también sobrevoló la mesa, obligando a ambos líderes a discutir la seguridad energética del hemisferio como una prioridad mutua que trasciende las fronteras políticas.
La delegación estadounidense la completaron el vicepresidente, JD Vance, el secretario de Estado, Marco Rubio, y el senador republicano de origen colombiano Bernie Moreno. Desde la Casa Blanca, se calificó la reunión como «productiva y franca», subrayando que Colombia sigue siendo un aliado fundamental, independientemente de quién ocupe la presidencia.
Por parte de Colombia, participaron la canciller, Rosa Villavicencio, el ministro de Defensa, Pedro Sánchez Suárez, y el embajador en Estados Unidos, Daniel García-Peña. Desde la Delegación Colombiana, Se enfatizó que el diálogo se dio en términos de «respeto mutuo y soberanía», destacando que se abrieron canales directos para tratar temas de comercio y cambio climático.
Este encuentro de dos horas demuestra que, en la geopolítica de 2026, la necesidad de estabilidad en el continente obliga incluso a los líderes más opuestos a sentarse a negociar. El resultado no es una alianza ideológica, sino un pacto de convivencia estratégica.






















































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