31/03/2025/Victor Gómez, El Crepuscular/EFE
En un esfuerzo conjunto por combatir el crimen organizado y fortalecer la seguridad regional, los gobiernos de El Salvador y Estados Unidos han llevado a cabo un operativo de alto impacto que resultó en la deportación de 17 presuntos pandilleros vinculados a las organizaciones criminales Tren de Aragua y MS-13. Este traslado, realizado el pasado domingo por la noche, marca un nuevo capítulo en la colaboración estratégica entre ambas naciones.
El presidente salvadoreño, Nayib Bukele, agradeció públicamente a su homólogo estadounidense, Donald Trump, por el apoyo brindado en esta operación. A través de su cuenta en X, Bukele expresó: «¡Adelante juntos!», destacando la importancia de la cooperación bilateral en la lucha contra el crimen. Por su parte, Trump elogió a Bukele por aceptar a los deportados y aseguró que se les está proporcionando un lugar «maravilloso» para vivir, aunque la mayoría han sido encarcelados en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT).
El operativo, que incluyó un despliegue coordinado de fuerzas de seguridad, fue presentado como un ejemplo de la efectividad de las alianzas internacionales en la neutralización de amenazas transnacionales. Las imágenes del traslado, difundidas por el presidente Bukele, muestran un impresionante despliegue de seguridad que subraya el compromiso del gobierno salvadoreño con la protección de su ciudadanía.
—«Este es un paso más hacia la erradicación de las pandillas que han causado tanto daño a nuestra sociedad. Seguiremos trabajando junto a nuestros aliados para garantizar la paz y la seguridad en nuestra región.»— declaró Bukele en un comunicado oficial.
Sin embargo, esta medida no ha estado exenta de críticas. Diversas organizaciones de derechos humanos han expresado su preocupación por las condiciones en las que se encuentran los detenidos y por el impacto de estas políticas en las comunidades afectadas.
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