Exolímpico canadiense Ryan Wedding, acusado por EE. UU. de liderar una red de narcotráfico de alcance global

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19/11/2025/Victor Gómez, El Crepuscular/diario popular/n+/quadratin/rt/

El capo canadiense trafica anualmente unas 60 toneladas de cocaína y toda su red ganaría cada año más de 1.000 millones de dólares aproximadamente.

Ryan Wedding, antiguo deportista olímpico canadiense que compitió en snowboard, se ha convertido en el centro de una de las investigaciones antidroga más intensas de los últimos años, después de que autoridades estadounidenses le imputaran presunta participación en una red transnacional de tráfico de cocaína cuyo volumen y ganancias han sido comparadas por funcionarios con las de los grandes capos históricos.

Ryan Wedding, exatleta canadiense especializado en snowboard, con presencia pública durante su carrera deportiva a principios de la década de 2000. Según el Departamento de Justicia de Estados Unidos y el FBI, Wedding lideraría una organización dedicada al tráfico de cocaína a gran escala, con rutas internacionales y vínculos con cárteles de México; las autoridades lo señalan como responsable de transferencias masivas de droga y de la coordinación logística de embarques hacia mercados en Norteamérica y Europa. Funcionarios federales han descrito la magnitud del presunto operativo en términos que evocan figuras históricas del narcotráfico, una caracterización destinada a subrayar la gravedad de las imputaciones.

Wedding saltó a la atención pública como deportista, representó a Canadá en competencias internacionales de snowboard y mantuvo una trayectoria deportiva conocida dentro del circuito invernal. Tras su retirada del deporte de alto rendimiento comenzó a aparecer en investigaciones judiciales que, según fuentes oficiales, documentan su supuesta transición hacia actividades delictivas organizadas.

El exsnowboarder, de 43 años, aparece en los círculos delictivos bajo varios alias como ‘El Jefe’, ‘Giant’, ‘Public Enemy’, ‘James Conrad King’ y ‘Jesse King’. Originario de Thunder Bay, Ontario, Canadá, Wedding fue acusado en marzo por el subdirector de la Oficina de Campo del FBI en Los Ángeles, Akil Davis, de encabezar una red dedicada a la distribución de cocaína en polvo en las calles de Estados Unidos y Canadá.

El FBI y la fiscalía federal afirman haber desarrollado una investigación multinacional que incluye escuchas, seguimientos financieros y cooperación con agencias de otros países. Wedding figura en listados de prioridad para captura; EE. UU. ha ofrecido recompensas por información que conduzca a su detención según los comunicados oficiales. Al momento, las imputaciones están formuladas bajo la presunción de inocencia; el proceso judicial seguirá los cauces pertinentes para probar o refutar los cargos en sede competente.

Fuentes cercanas han pedido esperar a que se presenten pruebas en sede judicial antes de emitir juicios definitivos; no se han confirmado declaraciones públicas extensas de la defensa.

Expertos en crimen organizado y analistas señalan que el caso ilustra el fenómeno de redes transnacionales que combinan logística marítima y financiera para mover grandes cargamentos, y remarcan la complejidad de desmantelar estructuras con protección local en zonas de tránsito.

Según la investigación de CBC, la organización liderada por Ryan Wedding habría movido cerca de 60 toneladas de cocaína al año, generando ingresos superiores a los 1.000 millones de dólares que serían blanqueados mediante decenas de billeteras en criptomonedas para dificultar su rastreo; hasta ahora las autoridades solo han logrado localizar una cartera vinculada al caso, con unos 3 millones de dólares y radicada en Estados Unidos. Para coordinar sus operaciones, la red usó aplicaciones y sistemas de comunicación cifrada —incluida la app suiza Threema y chats protegidos de BlackBerry— e incluso recurrió a un servidor ubicado en alta mar para esquivar la jurisdicción policial.

La acusación contra una figura con perfil público como exdeportista subraya la capacidad de las agencias internacionales para rastrear flujos ilícitos y la colaboración entre Estados en materia de seguridad y justicia.

Las autoridades estadounidenses continuarán con las gestiones para localizar y detener a Wedding y, en su caso, presentar ante la corte las pruebas que sustenten las imputaciones. La defensa podrá responder a las acusaciones en sede judicial, donde se deberá dirimir la responsabilidad penal conforme a la ley.

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