28/03/2025/Victor Gómez, El Crepuscular/EFE
En el corazón de África occidental, Burkina Faso se destaca por un logro inesperado: su posicionamiento como principal productor y exportador de fresas en la región. Esta fruta, conocida como el «oro rojo,» no solo sustenta a miles de familias en el país, sino que también fortalece la economía nacional.
En barrios como Boulmiougou, en Uagadugú, agricultores como Noufou Ouédraogo han transformado sus vidas a través del cultivo de fresas. Ouédraogo, un exconductor que dejó su carrera para dedicarse a la agricultura, afirma: «El cultivo de fresas me ha permitido ser mi propio jefe y asegurar un ingreso estable para mi familia.»
El sector cuenta con el apoyo de alrededor de 1.200 productores registrados en el Programa de Apoyo al Emprendimiento Agrícola (PAPEA). La producción no solo abastece el mercado local, sino que también llega a países vecinos como Costa de Marfil, Ghana y Benín.
Desafíos y Oportunidades A pesar del éxito, los agricultores enfrentan retos significativos, como la escasez de agua durante la estación seca y las dificultades para preservar un producto tan delicado en altas temperaturas. Cooperativas como Namalg Bzanga trabajan en soluciones innovadoras, como la instalación de cámaras frigoríficas y la transformación de las fresas en productos derivados como mermeladas y jugos.
Marcel Tapsoba, secretario general de la cooperativa en Boulmiougou, apunta: «El futuro de este sector es brillante. Nuestro objetivo es diversificar los usos de las fresas y formar a nuestros agricultores para que agreguen valor a sus productos.»
Con estas iniciativas, el «oro rojo» no solo trae riqueza, sino también esperanza y oportunidad a Burkina Faso, mostrando que incluso en las condiciones más desafiantes, la agricultura puede ser un motor de cambio y progreso.
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