24/07/2026/Lcdo. Victor Gomez, C.N.P. 22.123
Las labores de rescate en la estructura colapsada finalizaron la madrugada del 23 de julio. Organismos de socorro precisaron que las señales térmicas correspondían a una persona fallecida y los ruidos detectados no eran de origen humano.
Las esperanzas de hallar vida entre las ruinas de la torre OPPE 26 llegaron a su fin durante la madrugada de este 23 de julio, luego de que los equipos de rescate concluyeran los protocolos de búsqueda e inspección en el área del colapso sin encontrar personas con vida.
Las operaciones se habían intensificado desde la jornada del 22 de julio, cuando la detección de una anomalía térmica de 30 grados Celsius e indicios sonoros en el subsuelo activaron de inmediato un riguroso despliegue tecnológico y la intervención de especialistas internacionales, entre ellos la brigada de los «Topos Mexicanos».
Aclaratoria técnica y origen del falso positivo
El periodista de la fuente de sucesos, Román Camacho, detalló a través de sus canales informativos el desenlace del operativo, aclarando los factores que generaron las expectativas iniciales. Con la variación de temperatura registrada por los sensores resultó ser un falso positivo, al confirmarse que la fuente correspondía al cuerpo de una persona ya fallecida. Tras la aplicación reiterada de los protocolos internacionales de escucha, los rescatistas concluyeron que los ruidos percibidos no provenían de víctimas atrapadas, sino probablemente de algún animal atrapado en la estructura.
Llamado a la responsabilidad informativa
Tras la culminación de las maniobras sin el resultado esperado, las autoridades y voceros en el sitio reiteraron la importancia de manejar con estricto rigor y responsabilidad la información sobre las labores en la zona de desastre, a fin de evitar falsas expectativas en los familiares de las víctimas y la opinión pública.






































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