05/09/2026/Lcdo. Victor Gomez, CNP 22.123
El uso sistemático de consignas religiosas por parte del primer mandatario abre una discusión jurídica, académica y política sobre las fronteras entre la libertad de culto y la neutralidad institucional.
La frase «Viva Cristo Rey», adoptada de forma recurrente por el presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, se ha situado en el centro de una creciente controversia nacional. La expresión —utilizada de manera constante como cierre de sus discursos oficiales y publicaciones en redes sociales— ha reactivado el debate sobre la separación entre la fe personal de un jefe de Estado y los principios de neutralidad que rigen a un Estado laico.
El origen de la polémica se remonta a la ceremonia de investidura presidencial del pasado 7 de agosto, un acto oficial que contó con la participación de voceros de distintas confesiones religiosas y donde el mandatario pronunció por primera vez la consigna ante la luz pública.
De las convicciones personales a la acción de gobierno
De la Espriella ha defendido abiertamente su fe católica, explicando que, tras haberse considerado ateo durante años, experimentó un retorno a sus convicciones religiosas hace seis años. Esta postura se tradujo en acciones de gobierno desde la etapa previa a su asunción: En retiro espiritual del gabinete, el 1° de agosto, el mandatario encabezó una jornada de reflexión con los miembros de su equipo ministerial, donde obsequió ejemplares de la Biblia y manifestó que situaría a Dios en el centro de las decisiones gubernamentales.
Orden judicial y la «batalla cultural»
Al tratarse Colombia de un Estado constitucionalmente laico, el uso de símbolos y proclamas religiosas en el marco de la gestión pública derivó en un choque institucional. Un fallo judicial ordenó recientemente al jefe de Estado ofrecer disculpas públicas, al determinar que durante los actos de toma de posesión se vulneró el principio de neutralidad estatal.
Si bien el presidente acató la medida, interpuso un recurso de apelación en defensa de su derecho constitucional a la libertad de culto y a la manifestación pública de sus creencias.
En el plano académico, el fenómeno es evaluado como un componente ideológico clave. Para analistas como la profesora Bibiana Ortega, de la Universidad Javeriana, las alusiones a la fe forman parte de la «batalla cultural» impulsada por la administración de de la Espriella. Según este diagnóstico, el cristianismo, al articular alianzas tanto con el catolicismo como con el movimiento evangélico, opera como un pilar fundamental en la construcción de la identidad política del actual Ejecutivo.
A pesar de las objeciones legales y las reservas expresadas por diversos sectores de la sociedad civil, la proclama «Viva Cristo Rey» se mantiene firme como el sello distintivo en la oratoria y las intervenciones públicas del mandatario colombiano.





































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