02/07/2026/Lcdo. Victor Gomez, C.N.P. 22.123
En medio de la tragedia que sacude al estado costero de La Guaira tras el reciente doble sismo que azotó al país, la historia de Carlos Miguel Colmenares, un adolescente de 12 años, se ha convertido en un símbolo global de resiliencia, asombro y esperanza. Carlos Miguel es el único sobreviviente del desplome del edificio La Estrella, una estructura de nueve plantas ubicada en la parroquia Macuto que se vino abajo por completo durante los terremotos.
Desde una cama en el Hospital de Clínicas Caracas, donde se recupera satisfactoriamente, el joven relató la brillante y fría estrategia que implementó para sobrevivir durante cinco días (120 horas) atrapado en la absoluta oscuridad, bajo toneladas de concreto.
Un mapa mental en la oscuridad profunda
Cuando el violento temblor sacudió su hogar, la rápida reacción de Carlos Miguel fue protegerse bajo una mesa. Una vez atrapado y a oscuras, el adolescente activó un protocolo de supervivencia que ha dejado atónitos a los expertos en rescate: utilizó los últimos minutos de batería de la linterna de su teléfono celular no para buscar una salida imposible, sino para memorizar su entorno.
«La pasé por todo mi alrededor. Así, cuando se le acabara la batería, podría tener como una especie de mapa mental. Aquí está la pared, aquí está el mueble y aquí está la nevera», explicó el joven, detallando cómo logró ubicarse espacialmente durante los días posteriores.
Para evitar lesiones mayores y el entumecimiento de sus extremidades, Carlos Miguel alternó su cuerpo en solo dos posiciones y llegó a utilizar un vaso de plástico bajo su cabeza para proteger su nuca. En un acto de extrema desesperación por la deshidratación, ingirió salsa picante el único elemento que halló a su alcance para intentar estimular la salivación y saciar la sed.
Gestión de energía y rescate internacional
El factor determinante para su supervivencia fue el extraordinario control emocional que mantuvo. «Me quedaba quieto viendo la nada… me pude controlar y no gasté más energía», confesó el menor, consciente de que el pánico aceleraría su desgaste físico.
Tras jornadas enteras de racionar sus fuerzas y gritar en intervalos estratégicos, su voz fue finalmente escuchada por las brigadas de rescate. La operación de extracción, calificada de milagrosa, fue ejecutada con éxito gracias al esfuerzo conjunto de rescatistas y funcionarios humanitarios de las delegaciones de República Dominicana y Ecuador, quienes operan en la zona de desastre.
El emotivo reencuentro de Carlos Miguel con su padre al salir de los escombros, registrado en video por los equipos de emergencia, ya se ha vuelto viral en las redes sociales, despertando una ola de admiración internacional hacia el joven, a quien los medios ya apodan el «niño genio» de La Guaira.





































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