05/06/2026/Lcdo. Victor Gomez, El Crepuscular/
Andrés Eloy Ramírez, presidente de la Integración Nacional de Agroproductores de Venezuela, exige a los gobiernos nacional y regionales la urgente rehabilitación de la capa asfáltica.
Productores y transportistas cuestionan el destino de los fondos recaudados en los peajes viales ante la falta de mantenimiento e inversión en las autopistas.
El clamor por el colapso de la infraestructura vial en el occidente del país vuelve a encender las alarmas del sector productivo nacional. Andrés Eloy Ramírez, presidente de la Integración Nacional de Agroproductores de Venezuela (INAV), formuló una contundente denuncia pública respecto a las precarias condiciones en las que se encuentra la principal arteria vial que comunica al estado Trujillo con el estado Lara, una ruta neurálgica para el abastecimiento alimentario del país.
El líder gremial hizo un llamado enérgico tanto al Ejecutivo Nacional como a las gobernaciones de ambas entidades para que ejecuten un plan de contingencia inmediato y procedan a la reparación integral de las autopistas dañadas. El avanzado estado de abandono de la calzada no solo entorpece la dinámica económica local, sino que se ha convertido en una amenaza latente para transportistas, productores agrícolas y particulares.
«No es justo que pongamos en riesgo la vida de los transeúntes que pasamos a diario por estas autopistas», aseveró con preocupación el presidente de INAV, haciendo eco del malestar de cientos de conductores que deben sortear enormes huecos, fallas de borde y una alarmante falta de iluminación y señalización.
La gran interrogante: ¿Dónde están los recursos de los peajes?
Una de las principales críticas plasmadas en el pronunciamiento de la organización agroproductiva apunta directamente al sistema de recaudación vial vigente. A pesar de que los usuarios cancelan tarifas recurrentes en las estaciones de peaje distribuidas a lo largo del territorio, la realidad física de la carretera evidencia una absoluta ausencia de mantenimiento correctivo y preventivo.
«¿Qué está pasando con los recursos de los pagos de los peajes?», cuestionó Ramírez, señalando la flagrante contradicción que existe entre el cobro obligatorio del derecho de paso y la desatención institucional de las vías. De acuerdo con el gremio, no hay una recuperación visible que justifique dichos aportes, lo que obliga a los transportistas de carga pesada y alimentos a costear de su propio bolsillo costosas reparaciones mecánicas debido al impacto del tren delantero de sus vehículos contra el asfalto destruido.
Un corredor económico bajo amenaza
La vía que conecta a Lara y Trujillo no es una carretera cualquiera; constituye un corredor estratégico por donde circula gran parte de las hortalizas, verduras, café y frutas provenientes de los Andes venezolanos hacia las zonas centrales y orientales del país.
El gremio de productores advierte que, de continuar el deterioro, los tiempos de traslado seguirán incrementándose de forma crítica, lo que eleva los costos operativos de distribución y pone en riesgo directo la frescura de los alimentos que llegan a los mercados de consumo masivo. Los usuarios de la ruta esperan una pronta respuesta oficial que vaya más allá de los anuncios institucionales y se traduzca de una vez por todas en asfalto, seguridad y bienestar vial.























































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