09/05/2026/Lcdo. Victor Gomez, El Crepuscular/
El mundo del béisbol se ha vestido de luto este fin de semana tras confirmarse el fallecimiento de Bobby Cox, el legendario estratega que llevó a los Bravos de Atlanta a su época dorada y cuyo nombre brilla en el Salón de la Fama de Cooperstown. Sin embargo, para la afición crepuscular, su partida tiene un sentimiento especial, pues Cox fue parte esencial del nido de los Cardenales de Lara en sus años formativos.
Antes de convertirse en el cuarto manager con más victorias en la historia de la MLB, Bobby Cox tuvo un paso significativo por Venezuela. En la década de los 60, Cox defendió la antesala de los Cardenales como jugador importado, destacándose por su disciplina y conocimiento del juego en el Estadio Daniel «Chino» Canónico.
Años más tarde, regresó a Barquisimeto en el rol de manager, dirigiendo al conjunto larense en las temporadas 74-75 y 75-76. Su paso por la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP) fue clave para su desarrollo como estratega, estableciendo las bases de la disciplina que luego aplicaría durante sus 25 temporadas al mando de los Bravos de Atlanta.
En las Grandes Ligas, Cox es recordado por una hazaña casi irrepetible: guiar a los Bravos a 14 títulos divisionales consecutivos entre 1991 y 2005, incluyendo el título de la Serie Mundial en 1995. Su estilo, caracterizado por la defensa férrea de sus jugadores y su récord histórico de expulsiones (158), lo convirtió en un icono de respeto y autoridad en el diamante.
Elegido al Templo de los Inmortales en 2014, Cox siempre recordó con respeto el nivel del béisbol caribeño. La directiva del Cardenales de Lara y su fanaticada lamentan la pérdida de quien fuera un maestro dentro y fuera del dugout, dejando un vacío en la historia viva de nuestra institución.
Paz a su alma.























































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