01/05/2026/Lcdo. Victor Gomez, El Crepuscular/
Las luces de la calle 19 con carrera 15 se encendieron con un brillo especial este 30 de abril. Bajo la imponente cúpula del Teatro Juares, la capital musical de Venezuela vivió una de sus veladas más emotivas de los últimos años: la Gala Lírica 2026, una cita que marcó el reencuentro de la ópera con el público larense.
La atmósfera de la noche estuvo cargada de una solemnidad que pronto dio paso al asombro. La entrada de la Mezzosoprano Hadar Halevy al escenario fue recibida con un silencio respetuoso que se transformó en aplausos estruendosos tras su primera nota. Con una técnica impecable y una expresividad que trascendió la barrera del idioma, Halevy demostró por qué es una de las voces más respetadas del circuito internacional.
El maestro Izcaray y la Sinfónica: Un respaldo de altura
La Orquesta Sinfónica Regional Juan Jacinto Lara, bajo la batuta del siempre preciso maestro Felipe Izcaray, fue mucho más que un acompañamiento. La orquestación fluyó con una armonía orgánica, elevando cada pasaje del repertorio y demostrando el altísimo nivel técnico que mantiene El Sistema en la entidad, en vísperas de su 50 aniversario.
Talento local que brilla con luz propia
Uno de los momentos más aplaudidos de la noche fue la integración de los jóvenes del Conservatorio Vicente Emilio Sojo. El esperado dúo con Isamar Circelli dejó claro que el relevo lírico en Lara está más vivo que nunca. Las participaciones de Juliana Martínez, Manuelita Barragán, Lino Bracho y Nicolás Torrez no fueron meros complementos, sino piezas fundamentales que Halevy, con su característica generosidad artística, supo destacar.
Una vitrina cultural imbatible
«Barquisimeto tiene un alma que canta», se escuchaba decir entre los pasillos al finalizar la función. El evento, que contó con el apoyo de las delegaciones de Italia y España, no solo fue un concierto, sino una declaración de principios: el Teatro Juares sigue siendo la gran vitrina cultural de Lara, capaz de albergar producciones de factura mundial y sentar las bases para un festival lírico permanente en la región.
La gala cerró con el público de pie, en una ovación prolongada que parecía no querer dejar ir a los artistas. Barquisimeto no solo disfrutó de la ópera; reafirmó su identidad como una ciudad que, ante todo, sabe apreciar la excelencia.
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