07/06/2026/Lcdo. Victor Gomez, El Crepuscular/
El Sumo Pontífice ofició la multitudinaria misa del Corpus Christi en la Plaza de Cibeles ante una asistencia récord de 1,2 millones de fieles.
Una espectacular alfombra de 30.000 flores engalanó el recorrido procesional en la calle de Alcalá.
En una jornada que ya se ha inscrito con letras de oro en los anales de las grandes concentraciones eclesiales del siglo XXI, más de un millón doscientas mil personas desbordaron este domingo las principales avenidas del centro de Madrid. El motivo fue la celebración de la Santa Misa y la posterior procesión del Corpus Christi presididas por el papa León XIV, en el marco del segundo día de su viaje apostólico a España.
Desde tempranas horas de la madrugada, los accesos a la Plaza de Cibeles, el Paseo del Prado, Recoletos y la Puerta de Alcalá se convirtieron en un hervidero humano compuesto por peregrinos locales, movimientos eclesiales y delegaciones de más de veinte municipios. Con cantos de «¡Esta es la juventud del Papa!» y agitando pañuelos blancos y amarillos, la multitud recibió al Pontífice a bordo de su papamóvil tras un trayecto que inició en la calle Serrano y que estuvo fuertemente custodiado por un amplio despliegue de los servicios de seguridad.
Un tapiz floral de 30.000 claveles para el Santísimo
El punto culminante de la jornada no solo estuvo en la multitudinaria misa de Cibeles, donde el Papa estuvo asistido por más de 500 sacerdotes, sino en la espectacular e inédita procesión bajo palio que le siguió. Con el Santísimo Sacramento en las manos, el Santo Padre recorrió medio kilómetro de la calle de Alcalá, la cual fue completamente transformada por una sucesión de 16 alfombras florales diseñadas minuciosamente por maestros floristas gallegos.
Para la confección de este tapiz artístico se emplearon más de 30.000 claveles frescos, dibujando motivos religiosos y las tradicionales llaves de la Santa Sede. A lo largo del trayecto, miles de niños dejaron caer pétalos a los pies del Pontífice, en una estampa de honda piedad popular que fusionó el arraigo de las tradiciones españolas con la emotividad de la visita papal.
Un alegato contra la polarización y el olvido de la fe
Durante su homilía, el papa León XIV —primer pontífice de la Orden de San Agustín en siglos— lanzó un potente y directo mensaje a la sociedad civil y a la clase política del país. En su alocución, el Pontífice enfatizó que la religiosidad histórica del país debe ser una «escuela de fe activa» y no un «museo del pasado».
«Nadie puede arrodillarse ante el Señor y despreciar al hermano», sentenció firmemente desde el altar, haciendo un llamado a superar los miedos, la polarización y las divisiones ideológicas para construir comunidades cohesionadas basadas en la justicia y la dignidad humana.
La masiva respuesta de los feligreses sobrepasó con creces las estimaciones más optimistas del Ayuntamiento de Madrid y de la organización, obligando a los servicios de emergencias (Samur-Protección Civil) a atender a más de 300 personas debido a las altas temperaturas del inicio del verano madrileño. Tras cerrar los actos públicos del día y participar en un encuentro cultural en el Movistar Arena, el papa León XIV continuará su agenda este lunes en la capital, antes de trasladarse hacia Barcelona, Gran Canaria y Tenerife.






















































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